Piedra y Acero

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Soy como la PIEDRA: firme y resistente,... pero me deshago en ensoñaciones, y ¡me agrieto por contarlas!, por ayudarlas a escapar, a escurrirse como el ACERO fundido; relatando, en su huida, vidas inventadas y verdaderas mentiras.

29 de junio de 2012

La falsa minera




—¡Pareces una de ellos!
—No me vengas con rollos, tía… ¡Menudo marrón tienen los mineros!
—¿Y quién no?
Las dos chicas están sentadas en el suelo, a la sombra. La de pelo rosa y ojos turbios mira aburrida la manifestación. En la plaza hace calor: beben hermanadas.
Las miro y pienso que vivir en Madrid debe de ser muy aburrido.
—¡Ganas de sudar pa na!... ¡A ver esa litrona!
—Me molan tus tátus, tía: tan negros como…
—¡El carbón! —contesto en voz alta, para que me oigan bien las dos.
La chica rosa me mira con sus ojos de aguas movidas, mientras la "falsa minera”, con sus tatuajes negros, hincha el tórax y me abronca:
—Y tú ¿qué quieres, tío?
—¡Justicia! Defender la minería y evitar que comarcas enteras se queden sin trabajo.
—¡…Ah!
—¿¡Eres uno de ellos!?
La chica rara sonríe, su cresta parece más rosa y sus ojos se calman. La de los tatuajes, la "falsa minera", me mira entre signos negros que se deforman al hablar:
—Pues,… por ti. ¡Por la minería! —Da un trago y me pasa la litrona—. No tenemos vasos, pero está fresca… ¡Llévasela a los mineros de verdad!

Petra Acero (29/06/2012)

Apoyando la "Marcha Negra" que, desde diferentes puntos de España, se dirige a Madrid. Por la minería. Por los mineros y sus familias.
Esta iniciativa ha partido de Microrrelatos negro Carbón. Y aquí podéis leer todas las aportaciones de gente concienciada. 
   

24 de junio de 2012

El violador



Ella te quiere aunque odie tus ojos, aunque ahogue tu remolino en colonia para bebés y desprecie tu hoyuelo que crece sin besos.
Cada mañana, ella acaricia tu frente que no le recuerda a ninguna otra, y te lleva dormido a casa de la vecina. Baja al metro, saca su viejo libro para que la protagonista se vuelva a casar y sea feliz. Ella casi sonríe, pero cierra los ojos y piensa que tiene que comprar más colonia para dominar ese remolino que le recuerda tanto a tu padre, y camina por pasillos ennegrecidos que embadurnan cualquier imagen del pasado, y entra en la fábrica donde trabajaban los dos, y se cambia de ropa y coge el carrito de la limpieza que huele a lejía, como la mano que le tapó la boca...
Pero tu madre te quiere, aunque te parezcas tanto a él.

Con este relato he participado en Vendaval de Microrrelatos 2012Podéis leerlos todos aquí.

Petra Acero (24/06/2012)

20 de junio de 2012

Retrato


No he conseguido pareja. 
No he podido participar en “Una idea, mucho arte”. 
El ejercicio de este mes de junio consiste en formar parejas de trabajo para pintar uno el retrato del otro… Cuando algo es cosa de dos, como le sucede al protagonista del micro “Los cinco sentidos”, por mucho que uno se hipoteque… Para consolarme de mi desilusión, me he ofrecido la posibilidad de participar con este retrato en mi propio blog:) 
Espero que os guste el dibujo. Está realizado a pastel y lápices de colores sobre un fondo degradado. Tamaño: 35x50cm.

Amparo Martínez Alonso
Petra Acero (20/06/2012)





15 de junio de 2012

11 de junio de 2012

Los cinco sentidos



Oigo tu dulce respiración y me giro goloso. En la oscuridad, acaricio tu figura para verte. Te huelo y crezco. Pero, como cada noche, me dejas sin sentido,… y te apartas.


Petra Acero (11/0672012)



4 de junio de 2012

El gris no es negro


—Tenemos que darnos prisa: va a llover. 
—¿Está gris? 
—Sí. 
—El gris es bonito, ¿verdad mamá?... ¡No es negro! 
—Sí, el gris es bonito… Pero si no corremos, nos vamos a mojar. 
—A mi no me importa mojarme, mamá. 
—Alba, vamos a caminar más rápido. No te sueltes. 
—¡Vale! 
Parecen dos marionetas de cuerdas flojas, encogidas. La madre, cargada con las bolsas de la compra, anda como una oca… Pero Alba no sabe cómo se mueven las ocas, nunca ha visto una. La pequeña sonríe al sentir las primeras gotas sobre sus párpados cerrados. ¡Huele tan bien! El parque susurra: al-ba, al-babá, al-ba-babás, al-bas-basf-basf-basfff… cada vez más rápido, demasiado rápido. 
—¡El gris no es negro!... ¿Verdad mamá? 
—Tenemos que refugiarnos. ¡Llueve demasiado! 
Con los ojos entrecerrados, trata de adivinar, en la desdibujada arboleda, un lugar donde cobijarse. Llegan chorreando, descompasadas, como espantapájaros inservibles. La mujer apoya las bolsas sobre la pista resbaladiza. Dos palomas huyen enfurruñadas, sin salirse del templete. La madre coloca a Alba de espaldas a la barandilla, donde en verano, los días de fiesta, toca la orquesta. La peina con los dedos separados para no darle tirones y le aparta los mechones mojados que cubren sus ojos opacos, sin vida. Desde lejos, las dos figuras grises parecen fantasmas dentro del quiosco mudo, difuminado. 
—¡No me gusta, mami!
—¿La lluvia?
—¡La oscuridad!
—Pero, la tormenta no es oscura, Alba… ¡La tormenta es gris!
—Y el gris no es negro, ¿a que no, mamá?
—No, cariño. ¡El gris no es negro!

Petra Acero (04/06/2012)