Piedra y Acero

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Soy como la PIEDRA: firme y resistente,... pero me deshago en ensoñaciones, y ¡me agrieto por contarlas!, por ayudarlas a escapar, a escurrirse como el ACERO fundido; relatando, en su huida, vidas inventadas y verdaderas mentiras.

12 de marzo de 2018

Arte Tóxico


Ha venido todo el pueblo, además del frío viejo que nos acompaña cada invierno. El último en marcharse fue don Benancio. Hablamos de tu rara enfermedad. “Los caminos del Señor son inescrutables”, se justificó, antes de remangarse la sotana y abandonar el cementerio. Ahora estamos tú y yo solos. 

 “¡Gana el que aguante más tiempo el frío!” ¿Recuerdas cómo me retabas? Tú inventaste el juego y tú ganabas. ¡Tan fuerte, tan valiente! Después, como buen hermano mayor, calentabas mis manos con tu aliento (veladura cálida que difuminaba el ocre de la tarde). Hasta aquel día en que, enredada en los ribazos, la nieve desdibujó los caminos y la frontera del lago. “Ven, pisa, que no te hundes”, me engañaste, saltando sobre la tierra firme. Anduve por el hielo y gané… estos muñones. ¡Maldito seas! Enterraste mis sueños, como hoy te entierro yo a ti. Tuve que abandonar los lienzos, pero me afané en los colores. Con paciencia practiqué en tu taza de desayuno, sobre todo en los bordes: azul de cobalto y blanco de plomo. El amarillo de cromo y el rojo de cadmio vinieron después, en tu plato, en tu jarra preferida... Figuras toscas, deformes como mis manos. 

Este relato fue uno de los cinco relatos ganadores de ENTC en noviembre de 2017, y que aparece en el nuevo libro en papel Aletreos, el cual acaba de... ¡echar a volar!

 

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