Piedra y Acero

Mi foto
Soy como la PIEDRA: firme y resistente,... pero me deshago en ensoñaciones, y ¡me agrieto por contarlas!, por ayudarlas a escapar, a escurrirse como el ACERO fundido; relatando, en su huida, vidas inventadas y verdaderas mentiras.

2 de octubre de 2013

Mi viejo me tuesta la oreja también en verano


Había que celebrarlo a lo grande. Empezaban las vacaciones y, ese año, ¡estaba limpio!: sin asignaturas a cuestas, sin mosqueos en casa, sin profe particular, sin “olvídate de piscina y moto”, sin “podías aprender un poco de tu hermana”, sin “ya lo lamentarás, ya”… ¿Era o no era para celebrarlo?... Como tú harás este verano. 

Claro que me atrevo, les dije. ¡Y me atreví!... Pero ella se resistió y casi me caigo de la moto… ¡Ninguno soltamos el bolso!… Aceleré, ella se golpeó la cabeza contra una farola... Mis colegas echaron a correr, yo me quedé paralizado como en una pesadilla, y empecé a sudar. La vieja seguía tirada en el suelo: tiesa, muda…, con su bolso agarrotado entre los dedos… Me llevaron al cuartelillo. Aquello imponía muchísimo… (“mazo”, para que me entiendas). 
... Ha sido un accidente, lloriqueé… El juego de “A que no te atreves”, les expliqué acojonao... Alguien dice: “¿A que no le tocas el culo a esa rubia sin que te dé una hostia… (¡perdón!). O a que no le quitas el bolso a esa vieja y lo tiras en la parada del bus?”… Todos se retiran como si el bolso fuera una bomba… Y nos partimos el culo (o sea, nos reímos) igual que en los programas de la cámara oculta…. ¡Pero ella no lo soltó!… No quería hacerle daño…, de verdad, señor… sargento… ¿Van a encerrarme? ¿Se lo dirán a mis padres?... (A los padres, entonces, les llamábamos padres). 

 Fueron las vacaciones más raras de mi vida!... No me ahogué en Benidorm con el “Melenas”…, tampoco me picó una medusa ni tuve dos comas etílicos como el “Boss”, ni siquiera me la pegué en la moto del “Piojo” volviendo de las fiestas del pueblo de su primo… Estuve dos meses en un campamento para chicos difíciles y el tercer mes de vacaciones lo pasé con doña Puri... (Ya te he te hablado de ella alguna vez). 

Doña Puri se recuperó rápidamente del golpe en la cabeza y, ante la insistencia de mi padre y los ruegos de mi madre, la vieja maestra me aceptó como “animal de compañía” o algo parecido... Me levantaba a las ocho y media, no desayunaba en casa… Me lavaba la cara… me ponía calzoncillos limpios cada día… bajaba las escaleras de tres en tres… compraba el periódico y dos ensaimadas... Doña Puri (no respondía a otro nombre ni cuando sonreía) tenía preparado mi tazón de leche… 
¡Agosto pasó demasiado rápido!... Íbamos paseando hasta la biblioteca, al museo de Ciencias Naturales, a sus clases de inglés o de bolillos… Comíamos en el patio de su casa, la única vivienda de planta baja que quedaba en toda la manzana. El olor a ropa tendida, a pan tierno, a higuera a reventar, a café, a geranios… aderezaba nuestras conversaciones. Doña Puri me enseñó a mirar los libros desde un ángulo mágico, la vida desde su “perspectiva oblicua” y a saborear cada nuevo día como… ¡una ensaimada recién hecha!
 
Amparo Martínez Alonso (18/08/2013)




Este relato participa en la convocatoria literaria de 

La Esfera Cultural.
¿Vacaciones?, si yo te contara...
Una propuesta atractiva que no deberías perderte.
Puedes pinchar en la imagen adjunta para acceder a la pag. del concurso.

10 de septiembre de 2013

Sorpresa, sorpresa

Ilustradora: Nicoleta Ionescu

El salón huele a cebolla y laurel. En la mesa: el mantel que nos regaló su madre, la vajilla de las ocasiones especiales y una gran vela de cumpleaños… ¡Lástima tanto trabajo para nada! Este año no habrá fiesta sorpresa… Atravieso la puerta, entro en la cocina. Me parece más pequeña y estrecha: ¡como la cabina del camión! Ella trajina entre sus recetas mágicas. El rojo le favorece. Su barriga feliz me recuerda a papá Noel… No te preocupes, gordi, os cuidaré: ¡he vuelto para eso! 
Suena el teléfono. Es la policía para comunicarle que su marido ha sufrido un accidente de tráfico, pero con el ruido del extractor no lo oye. Mira el reloj del horno, sonríe y murmura: “Ya está hecho”. Abre la puerta de la cocina y pasa al salón… ¡Nada!... No me ve. ¡Tendría que verme! Ella ve… cosas…. Si no ¿para qué he vuelto? 

Llaman a la puerta. Es Manolo, el carnicero. Entra como Pedro por su casa… Morrea a mi mujer, acaricia a mi futura hija y se sienta a la mesa como si fuera yo. Ella le sonríe y, con los ojos encendidos, sopla mi vela negra de cumpleaños. 

Amparo Martínez Alonso (08/09/2013)

Septiembre es un mes de vueltas, de regresos. Ya casi ni nos acordamos de las vacaciones de verano. Hasta los  más pequeños han empezado su nuevo curso (entre llantos y risas)... Y en ENTC, "Volver" es el tema que nos inspira este mes. Como siempre, podéis pulsar en las ya famosas siglas (o en la ilustración de Nicoleta) para disfrutar de tantas y tantas odiseas.   


3 de septiembre de 2013

La taberna del Callao


Me he llevado una gran alegría al cerciorarme de que El gris no es negro. Porque aunque ya lo sabía, nada mejor que oirlo de las voces de unos artistas.
Ayer, domingo, en La Taberna del Callao, Javier Merchante junto a un equipo de locutores y actores grababan, mi relato El Gris no es Negro, Ya sé que muchos lo conecéis, pero es una gra oportunidad disfrutar de la locución de estos artistas.
Os invito a pinchar en la foto para disfrutar de su interpretación.
Petra Acero

 

28 de agosto de 2013

En el circo

Ilustración de Eva García Martín

Les dio las últimas indicaciones. Ella actuaría después, con los adultos. 
—Saldréis los doce en fila… como hormigas —sonrió—. Avanzaréis con los ojos cerrados para… que no os deslumbre la luz. Recordad: ¡No abráis los ojos!... Aunque el público os lo pida. 
Fuera, la animación crecía: el circo se llenaba. 
—Iréis de la mano —les animó—. Las hormigas trabajan en comunidad… ¡Juntas poseen más fuerza que un león! 
—Yo quiero hacer de escarabajo. Los escarabajos dan suerte. 
—Yo de luciérnaga… ¿Las luciérnagas también van de la mano? 
—Pues yo… ¡Yo seré el pez! —exclamó uno de los más pequeños. 
Todos rieron. Sabían que los peces no podían caminar por la arena del circo, como las hormigas, los escarabajos o las luciérnagas. 
Ella le acarició la cabeza y le dibujó un pez en la frente. 
En las gradas, el entusiasmo del gentío silenció el primer rugido. 

Amparo Martínez Alonso (08/08/2013)

En este agosto, del que ya solo quedan cuatro días, también ha habido alguna cosa buena... Llena de bichos y de historias originales. Para aquellos que todavía no hayáis pasado por Esta Noche Te Cuento, aquí os dejo el enlace. El tema de este mes era "Los insectos", recordando a Kafka.

Hoy viernes, 6 de septiempre se han publicado los resultados del concurso, y "En el circo" ha obtenido una mención. ¡Gracias!


12 de agosto de 2013

Verosímil


Ayer me morí un rato... entre luces blancas, pijamas verdes y originales gorritos: ¡como en las películas!... Hoy, casi todo es como en la ficción.
El del celador era llamativo, azul y rojo: banderas inglesas. La guapa doctora de medicina nuclear que hablaba por el móvil y decía, muy alto: “Pues dónde voy a estar: ¡en el quirófano!”, llevaba uno con manchas marrones de guepardo, a juego con la carcasa del su móvil de leopardo. El de la anestesista, una doctora joven y bronceada, fue el gorro que más me gustó: sus tonos verdes, naranjas y azules evocaban risas, playas y vacaciones.

Como mi camilla estaba junto a la puerta, cada vez que alguna persona autorizada entraba o salía de la "zona prohibida a personal no autorizado" podía ver a mi marido en el pasillo, entonces volvíamos a despedirnos agitando la mano derecha… A la tercera apertura de puertas, ya no levanté la mano, solo le sonreí. A la cuarta, moví las cejas dos veces… recordando, un poco avergonzada, aquellas incómodas despedidas, en blanco y negro, de viejos trenes que parecían no arrancar nunca..., mientras los adioses erguidos se dormían, los temas de conversación bostezaban y, tímidamente, se iban arrugando las muestras de cariño.

El celador inglés manejó mi cama como un verdadero profesional de coches de choque: esquivando con ímpetu todos los obstáculos y estrecheces que nos salían al paso. Cinco maniobras y ya estábamos junto a la mesa de operaciones. 
Yo me fijaba en cualquier detalle, quería escribir un relato verosímil de una verdadera operación.

Manipularon mis brazos. El izquierdo: “Ahora un pinchazo que te dolerá un poco, para la vía… ¡Ya está!” El derecho: “Así me vale. Esto es para controlar tu presión arterial… Tienes pulsaciones de deportista…”. Fue entonces cuando me saludó mi cirujana. Con su pelo moreno recogido en un gorrito blanco lleno de personajes cabezones del mundo del cómic... Los miré y me sonrieron. Ellos corrieron hacia fuera, desenfocados por la luz, yo les seguí. ¡Me gustan los dibujos animados! 
Pero antes de terminar la animación se escuchó un mal doblaje, una megafonía que no venía a cuento: “Amparo, Amparo… Te hemos quitado bastantes… ¿Me oyes?” “Graaciaass...¡Muchas graciasss!…”, contesté por educación a no sabía quién. 

Es lo que tiene cuando desconectas un rato, o tres horas, de este mundo de película, que al volver no sabes contar qué pasó en realidad. 

Petra Acero (10/08/2013)

Pero ya estoy aquí, sea este el mundo que sea... es en el que estáis vosotros.

7 de agosto de 2013

A cada relato, su voz

Una de las muchas iniciativas de Pablo Gonz  (la última que ha llegado hasta nosotros) consiste en llevar a cabo una AUDIOANTOLOGÏA SOLIDARIA. Una recopilación de microrrelatos cuyos protagonistas serán los viejos: ¡Nuestros ancianos! Para ello nos pusimos manos a las teclas... En este enlace se especifica la lista de SELECCIONADOS. Me siento enormemente contenta de haber descubierto, entre tantos títulos de escritores amigos y admirados, dos de los tres relatos que envié al concurso: El Estorbo y Tres velas
Enhorabuena a todos. Gracias a Pablo.
¡Ahora a esperar a que cada relatos encuentre su voz...! AUDIOANTOLOGÍA Solidaria sobre la vejez.

Amparo Martínez (Petra Acero)

7 de julio de 2013

Mi fregona y yo

Rosa María Iglesias

Tragué saliva. ¡Preferiría no hacerlo!… Arrastré la fregona casi sin respirar, evitando que la sangre avanzara por el desnivel del garaje hacia la calle. Emborroné de rojo el suelo, desbordé afluentes… Pero el cauce seguía creciendo, ramificándose entre las baldosas como un árbol genealógico… Me acojoné ante esa especie de cráter cansado, que escupía a trompicones mientras se desangraba… 
Preferiría haber llegado tarde, cuando todo hubiera terminado… “Lo siento, lo siento”, me disculpé sin sentido, a media voz,… aunque ella no me entendiera. 
La erupción cesó. Cerró los ojos. Yo atajé la desembocadura viscosa antes de que llegara al portón. Fue entonces cuando ella levantó su cabeza del suelo. ¿Me buscaba? Sé que no me sonreía, lo sé, pero yo imité su mueca de oreja a oreja. “¡Muy bien! ¡Continúa, sigue así!”. Y ella siguió empujando… y ¡salieron siete!: pequeños, como ratillas negras, brillantes, recién lamidos. 
Ella se comió la placenta. Yo lloré. Ella ladró, yo abracé a la fregona… por abrazar algo. 

Amparo Martínez Alonso ((02/06/2013) 

Julio es un mes raro (casi vacaciones, casi demasiado trabajo, casi jornada intensiva, casi achicharrándonos, casi todo regular... casi nada es lo que parece). Por eso he enviado rápidamente mi micro a Esta noche te cuento... (aunque el tema del mes sea: "Preferiría no hacerlo"). ¡Por lo que pueda pasar en julio!

23 de junio de 2013

Golpe de suerte


Me quedé mirando a sus ojos mientras le meaba. Asomaban rabiosos entre trasquilones repeinaos de niño rico. 
Águs había sido un chaval normal hasta que murió su padre. Recuerdo que vivía al final de mi calle, junto a los huertos, en una chabola sin humo en la chimenea, sin cartones en las ventanas ni chucho a la puerta… Hasta ese mal día en el que su tío, por parte de madre o de padre o vaya usté a saber por parte de quién, vino a desbaratarlo todo. Llegó con su carromato a reventar, renqueando entre la polvareda: inflando envidias. 
Decían que vivía de noche, que no era de buena calaña. Decían que acabaría mal, que no era de fiar. Decían y decían a sus espaldas… (soniquete de afilador que nunca termina de llegar), pero todos le rondaban como gatos lameculos recogiendo migajas. 
Águs cambió de ropa, de gesto y de amigos. Creció para andar a la par que su tío, vociferó para alargar su eco, fumó para imitar su aliento… Quizás la envidia acelere mi lengua, pero nunca enturbió mi olfato. 
Ayer me echó de su puerta a puntapiés blancos. Nos miramos… Levante mi pata y salpiqué sus zapatillas nuevas. Agustín, sin parpadear, ¡silbó! Una bestia de colmillos relucientes me obligó a correr. En el basurero me escabullí, dejándole con su mordisco por estrenar... Babeando de alegría comprendí que la suerte seguía en mi barrio. 

Petra Acero (23/06/2013) 

Este es mi soplo para el Vendaval de Microrrelatos 2013 , que está teniendo lugar hoy, ahora... en toda la blogosfera terrícola!!
 

18 de junio de 2013

Una foto/un micro (8)


—¡Mapirosas, mami! ¡Mapirosas! 
—¡Ma-ri-po-sas! 
El pequeño aplaudía y aplaudía... Lo que debió de animar a la pareja de lepidópteros, pues se entretuvieron revoloteando entre nosotros, rozando mi libro una y otra vez, como aviones de reconocimiento tuneados para llamar la atención: ¡todo un despropósito! 
El codazo me molestó. Carraspeé y miré de reojo la torpeza de la madre. Me pareció que revolvía la sillita como si hubiera perdido al niño. 
—Ma-ri-so-pas —repetía el pequeño— ¡Marisopasss! 
—¡Señora, tenga cuidado!... ¡Que no está sola en el banco! —me quejé girándome hacia ella. 
En ese momento, malcolocó una visera sobre la cabeza pelirroja de su hijo, pidió disculpas al aire y se agarró a su bastón metálico. 
—Mariposas, cielo. ¡Ma-ri-po-sas! —continuó su enseñanza maternal. Yo cerré el libro.

Petra Acero (11/06/2013)


Hoy en Microrrelatos al por Mayor, uno de los blogs de Luisa Hurtado, disfrutando de las hermosas mariposas que José Luis Rafael inmortalizó en esta fotografía...


7 de junio de 2013

Ilustradora


Soy Amparo Martínez Alonso, y me gusta mi trabajo: dibujante publicitario.
Tengo una vida llena de dibujos. Siempre me recuerdo dibujando. La verdad es que me recuerdo poco. Con una memoria fotográfica y mis ojos miopes, parpadeando con interés desenfocado, recuerdo escenas, imágenes, flashes de una niñez de lápices de colores con olor a sacapuntas. 
Recuerdo premios en el colegio, ceras, pastel y témperas; recuerdo el frutero de la cocina a acuarela y plumilla; recuerdo a mi hermana posando mientras dormía; recuerdo premios provinciales con mariposas, hojas sin árboles y un don Quijote con su Sancho Panza; recuerdo la academia, los apuntes de desnudo a carboncillo y sanguina; recuerdo premios a óleo y exposiciones; recuerdo dibujos animados, “Lápices de colores”, para TVE; recuerdo felicitaciones, diplomas… Pero, todo esto, lo recuerdo cuando pienso en el pasado, como ahora.
Yo prefiero el día a día, vivir a todo color, a cuatricomía.



Hoy, en Despojos del REC, una página que animo "encarecidamente" (sin coste alguno) a visitar, por su valía en letras e ilustraciones, me correspondía presentarme como dibujante (participo en ambas categorías). Así dejaba algunos de mis recuerdos ilustrados: pocos, ¡vivo más el presente! Y mi blog es parte de ese presente. 

3 de junio de 2013

Un balón por estrenar



Me sonó a blasfemia. Le sonreí recordando… los curas, el colegio, las zancadillas, el cinto, el aceite de ricino, los misterios dolorosos; los amigos, las peleas, el recreo, la onza de chocolate, las enaguas de la Luisa, los misterios gozosos… Espantó las palomas y se acercó a mi banco desmigando su sermón.
—¿No me oyes, abuelooo? ¡ESTÁ-PROHIBIDO-DAR-DE-COMER-AL-ESPÍRITU-SANTO!
Se alejó a carcajadas, pateando su balón reluciente. La cabeza gacha y las manos solitarias. Entre el enrejado de sombras primaverales, esquivó juegos, risas y el polvo del parque…
Revoloteando, mis palomas nublaron su soledad.

Petra Acero (03/06/2013)

20 de mayo de 2013

Caribe ecologista


"Durante el trayecto aspiré profundo su exquisito aroma, saboreé su sal cuando la brisa tocaba mi rostro, oteé su horizonte en busca de algún monstruo mítico, afiné el oído para escuchar el canto de sus sirenas y acaricié su superficie para crear un nexo pero no, nada funcionó; el majestuoso Mar Caribe no quiso develarme sus secretos."

Hoy, en Microrrelatos al por mayor, Luisa Hurtado nos regala, en sus lunes ecologistas, un micro de Miguel Díaz Mirón: "5 Sentidos". Y para ilustrarlo he realizado esta imagen un tanto onírica, naïf... A ver qué opináis vosotros. Yo creo que logra una buena simbiosis con el micro... 

Amparo Martínez Alonso (20/05/2013).

19 de mayo de 2013

III Microquedada Relatista





Mi marido estaba de viaje. Volvió el viernes... ¡¡Oh, oh!!  
—¡Sorpresa! El fin de semana juntos.
—...Es que mañana... he quedado…, ¡cariño! —dije con la boca muy, muy pequeña (al contrario de como la tengo). 
—...¿Con quién has quedado? 
—¡¡Con mucha gente!! 
En tres palabras, le conté lo de La Megaquedada Microrrelatista del 18 de mayo. Cada vez lleva peor esta afición mía por escribir…
Las fotos que encabezan los blogs y firman los comentarios cobraron vida (puede sonar a inverosímil, pero a mí me emocionó esa metamorfosis). “Tú eres…” “Hola…, yo soy…” “¡Hombre, te he reconocido nada más verte!” “Y dónde está…¿no ha venido?” “Pareces más… en persona”. 
¡Una pasada! Todos hablaban, reían, comían y hasta algunos leyeron como si fueran personas normales. ¡Yo alucinaba!
No voy a poner nombres, porque decir que Javier, Pedro, Laura, Miguel Ángel, Mar, Elena, Paloma, Nicolás, Esperanza, Alberto, Ángeles, Manuel, José Luis, Susana, Ana, Lola, Elysa, Elisa, Fernando, Raúl… estuvieron allí, no refleja la verdadera esencia de este encuentro. 
Fue un gran "ser y estar", un "existen de verdad" como yo existo cada día. Reales, ¡en 3D! Ellos convirtieron el sábado en inolvidable. Tal vez me tachéis de blandengue, pero ahí está mi nombre para desmentirlo: Piedra y Acero... Quizás no me había imaginado una cercanía tan visceral, tan de tripas-corazón. Quizás, la emoción que todavía hace bailar las teclas entre mis dedos sea el resultado de compartir espacio, tiempo, tono, atmósfera con la logia microrrelatista… 
¡Espero recibir pronto imágenes que apoyen y demuestren todo lo dicho! (esto último con retintín, ¡animando a colgar fotos!) 

Petra Acero (19/05/2013-con resaca emocional de ayer)

La imagen que ilustra la entrada es el micro-tuneado que llevé a la Megaquedada (por cierto, le tocó a Fernando Martínez en el sorteo realizado tras las lecturas de los mismos). Un folletito de 8 páginas, un relato ¡Frágil, que te cagas!. 








 

16 de mayo de 2013

Una vida del montón



Cada vez me duele más la espalda. Hoy cumplo cuarenta y tres años. ¿Sabes qué día es hoy, cariño? Rafa se ha dado la vuelta y ha seguido durmiendo. Ayer también me mareé al levantarme. La sombra cuadrada del cartel “Vende Particular”, que colgué el otro día en el balcón, me recuerda que tengo que conseguir cajas para la mudanza... Desde lo del vestido de la niña, los escaparates se me han vuelto opacos como los táper de la oficina. Elenita hace la comunión este fin de semana. A Rafa se le termina el paro al mes que viene... El jefe de planta quiere hablar con nosotras. ¡A ver qué tripa se le ha roto ahora!… El jueves me gustaría ir a la peluquería. ¿Desde cuándo no piso una peluquería?... Desde que se casó la hermana de Rafa. Entonces me corté y me di mechas: ¡un dineral! Y el viernes al súper (en el estado en que está Rafa, no se puede contar con él para nada)… ¡Cada vez que me pongo el sujetador me roza el bulto del pecho!… Mañana mismo pido hora para el ginecólogo....Bueno, después de la comunión de la niña. O a la semana que viene... ¡Ahora no está la cosa como para ir pidiendo permiso en el trabajo!… ¡Tampoco es un dolor tan fuerte! 

Amparo Martínez Alonso (16/05/2013)

En La colina naranja, hoy, más relatos indignados de la 3ª jornada de la Primavera de microrrelatos indignados 2013. Porque mucha gente lo está pasando mal, muy mal. 

15 de mayo de 2013

La princesa rota




Era su bella durmiente… Cada día se atrincheraba frente al castillo de cristal. Los centinelas le tuteaban, pero no le extendían el puente levadizo… ¡Soñaba con despertarla! Abrazaba el muro transparente, empañándolo con su letanía: ¡Mi niña, mi princesa! Te quiero, cielo... ¿Me oyes, Sandra?… ¡Abre los ojos! Por favor, mírame… ¡Vuelve! 

—Nada de moto. 
—Pero papá… ¡Me lo prometiste! Dijiste que cuando cumpliera los dieciséis… 
—Sandra, la lluvia es peligrosa… En el buen tiempo todavía tendrás dieciséis años. Entonces te compraré la moto. Hasta el verano, en metro. 
—Y si me he muero antes, ¿qué? 
—Pues me arrepentiré toda la vida, princesa. 
—No sonrías… ¡Te odio!... Y ¡no me llames princesa! 
—¡Sandra!
Teresa fue al salón al escuchar el portazo… ¡Se le pasará, cariño! Solo es una rabieta de adolescente. Pero Sandra no volvió: llamaron a sus amigas… y a la policía. 

Hoy, Teresa acude sola a la UVI acristalada donde sigue ingresada Sandra. Ayer, su marido saltó al foso en busca de su princesa. Esta vez, el maquinista tampoco pudo frenar a tiempo.

Amparo Martínez Alonso (14/05/2013))

Esta es mi aportación para el mes de mayo en Esta Noche Te Cuento. Mi segunda aportación este mes (la primera ya la conocéis: esa princesa rosa, que no oculta su tristeza), con la que me siento integrante de una gran familia de microrrelatistas. No os los perdáis.  

7 de mayo de 2013

Nada de Nadie


Hubo un tiempo que no fui. Me ahogaba en un vaso de agua (en los de vino aún hacía pie). Era poco más alta que un cacahuete (con cáscara, ¡claro!, de esos que cuando los abres te encuentras tres semillas para comer, exactamente tres, solo tres… y ni siquiera iguales). En aquella época todo se me hacía enorme, pesado y lejano. Encerrada en mí, perdí el tiempo (mis horas, mis minutos, mi vida). 
Dicen que la vida se compone de pequeños detalles o gestos… Pero cuando te sientes irreal como una visión, pasajera como un deseo, vacía como una promesa incumplida te encoges, te arrugas hasta desaparecer, hasta no ser. 
Entonces te conviertes en la Nada, y ya no eres ni serás… En ese instante debes alegrarte y sonreír con tus labios diminutos, pues ya nunca te ahogarás (aunque no hagas pie), ni menguarás (como cualquier propósito olvidado), ni serás la cáscara de tres cacahuetes desiguales. A partir de ese momento, de ese preciso minuto en sesenta segundos de un esfuerzo supremo… serás ¡la Nada de Nadie!, hijo mío. 

Petra Acero 07/05/2013)

1 de mayo de 2013

La princesa está triste


La princesa está triste..., ¿qué tendrá la princesa? 
Los suspiros se escapan de su boca de fresa, 
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
(...) 

¡Pobrecita princesa de los ojos azules! 
Está presa en sus oros, está presa en sus tules, 
(...)

Rubén Darío

En mayo, para Esta noche te cuento, he dibujado una princesa que está triste, muy triste, pero que NO HA PERDIDO EL COLOR!!!
Espero que esta ilustración de chicle de fresa (como los labios de la princesa) os inspire relatos para un mayo florido y hermoso (tras el super-lluvioso abril que se acaba de ir).

Amparo Martínez Alonso (01/05/2013)