Piedra y Acero

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Soy como la PIEDRA: firme y resistente,... pero me deshago en ensoñaciones, y ¡me agrieto por contarlas!, por ayudarlas a escapar, a escurrirse como el ACERO fundido; relatando, en su huida, vidas inventadas y verdaderas mentiras.
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21 de mayo de 2014

Ellas los prefieren jóvenes

Ilustración de Emma Jimeno

La primera vez que el abuelo me habló de aquella isla fue el día que aprendí a mear erguido −ahora sé por qué−. Contaba que en la isla de las mujeres no se pasaba hambre ni frío. Que allí sobraba el pan, el agua y los arrumacos. Que no había puertas ni candados. Que las mujeres sonreían cuando les mordisqueaba los tobillos... Me habló de pájaros, de un estanque, de árboles que daban sombra fresca, del arco iris −un toldo de mil colores− bajo el que chapotear, correr y jugar. 
Al crecer, el abuelo volvió entre rejas. Casi todos vuelven... Yo esperaba ocupar su lugar algún día, pero cuando aquellas mujeres eligieron al enano orejudo, el abuelo masculló una sentencia con mi edad. 
A veces, saco la cabeza entre los barrotes de la jaula y babeo pensando en esa isla maravillosa, en sus mujeres que acarician…, mientras el halo de la linterna recorre la perrera −cegando mis esperanzas− en busca de algún cachorro. 


Amparo Martínez Alonso (21/05/2014)


En mayo,  Esta Noche te Cuento, versa sobre "...En la isla de las mujeres". Tema que induce a fantasear, a enarbolar banderas, a describir virtudes o mezquindades... Una isla, un recuerdo, una ilusión da para mucho..., casi para llenar una vida.


10 de octubre de 2013

Cincohocicos tiene mi apoyo

Ilustración de Amparo Martínez Alonso  

Esta mirada profunda, sabia, mágica... formará parte de la nueva acción social que están llevando a cabo Cinco Hocicos.
"Cinco hocicos" es la Asociación, sin ánimo de lucro, que pretende el respeto de los animales a través de la educación, centrando sus fuerzas en los más pequeños.
En este enlace podéis informaos del proyecto.

Para el 2014, "Cinco Hocicos" nos ofrecen ¡un dibujo y un microrrelato por mes!
Un calendario, litero-plástico, en el que participan escritores de la talla de:    
Ana Vidal, Elysa Brioa Escudero, Manu Espada, Pablo Gonz, Raúl Ariza, Susana Camps...
Y dibujantes: Sara Lew, Juan Luis López Ayala, Auroa Ruá,...

Acciones como esta nos recuerdan que hay personas que, desinteresadamente, piensan y actúan en favor de los grupos más desfavorecidos..., mediante el respeto y cuidado de los animales.

Petra Acero (10/10/2013) 


28 de febrero de 2013

¡Pobre Napoleón!


Napoleón es nuestro perro, bueno es el perro del guardés, pero está todo el día alrededor de la charca. 
Ahora, Napoleón está triste porque nadie quiere jugar con él. Los mayores se esconden en cuanto lo ven. Los mayores solo juegan al escondite, y el pobre Napoleón tiene que ir a buscarlos de uno en uno. ¡Eso aburre a cualquiera! 
Cuando la Juana estaba aquí, era distinto. A la Juana le gustaba cantar con él. Ella croaba y Napoleón venía enseguida a ladrar a su lado. Saltaban y corrían juntos alrededor de la charca… Pero la Juana se ha ido a La Gloria. Y papá dice que de La Gloria no se puede estar yendo y viniendo. Será que aunque es una charca muy grande y llena de insectos, está muy lejos... Por eso nadie vuelve. 
Cuando sea mayor quiero croar como la Juana y jugar con Napoleón entre los juncos y sus patas. Aunque a papá no le gusta que se juegue con ningún mamífero. Se pone muy serio y tartamudea. ¡Eso es mala señal! “Napopoleón ladradraba a lala Juana, como antes ladradraba al Olegario… ¡Que en Gloria estén!. ¡Ni se te ocucurra croar con ese chucho!” 
Por eso quiero ser mayor, para poder cantar con quien yo quiera, como hacía la Juana antes de irse a La Gloria… Además cuando sea grande seré verde como mamá y saltaré tan alto como papá. ¡No me gusta que me llamen “renacuajo”! 

Petra Acero (28/02/2013)

Hoy, en La charca de las ranas, Puck ha publicado este relato de un renacuajo que quiere ser grande para que no le llamen "renacuajo", pero es un renacuajo, y como todos los renacuajos está... lleno de inocencia. 
Muchas gracias, Puck. Saltando en tu charca, seguro que el pequeño protagonista de esta historia se siente en la Gloria!!!  


27 de enero de 2013

Niña lista


Recuerdo que soñé con perritos que comían en mi mano, y me gustó. Uno canela y otro pardo, como los perros de mi vecina Vero. Me agaché para coger más pienso (tenía un saco lleno de comida para perros a mi derecha), pero cuando volví a extender la mano, se habían convertido en osos. No me extrañó, porque era un sueño, y esas transformaciones son normales… Por eso son sueños, porque pueden pasar cosas raras como en los cuentos. Los osos eran gordos y oscuros. El que iba a comer de mi mano, abrió la boca y me gruñó con dientes marrones de fumador. Quise correr, pero mis piernas no se movieron (esto también es muy normal en los sueños, y tampoco me preocupó). Lo que me alarmó fue que los dos tuvieran las caras de los amantes de la Vero: uno calvo y el otro bizco. ¡Me desperté sudando! Sabía lo que tenía que hacer. Por eso, cuando al día siguiente llegó el oso calvo, le estaba esperando en el descansillo, como de costumbre, pero esta vez le dejé pasar sin cobrarle la entrada. Mañana haré lo mismo con el bizco.
Mamá dice que los sueños cuentan historias. Historias que no nos atrevemos a creer despiertas. Los amantes de la Vero siempre han pagado religiosamente, pero nunca se sabe… Mamá es muy lista, y si ella cree que los sueños dicen la verdad, será por algo. Por eso seguimos esperando a papá, porque en todos sus sueños vuelve a casa… Aunque yo la oigo llorar… Seguro que es de emoción, al soñar que llega sano y salvo.
 
Petra Acero (27/01/2013)

 

29 de noviembre de 2012

La mariposa presumida


Se estiraba y encogía acompasadamente. Su movimiento monótono me irritaba. Arrastrada y peluda venía hacia mí. Retrocedí. Mi hermana pequeña me avergonzaba: no dejaba de comer y engordar. 
 ⎯Tata, ta-ta-ta 
Cada vez sonaba más cerca. No la quería a mi lado con su movimiento pesado y áspero. 
⎯¡Para ya! No sigas acercándote. Come, engorda y calla, pedazo de... oruga. 

Siempre estoy sola. Seguro que mis amigas también se sienten incómodas a su lado...
¿A quién le gusta recordar posturas elementales, frente a acrobacias etéreas, armónicas, sutiles? ¿Quién come hierba cuando puede libar el néctar de las flores más exquisitas?
¡Se acabó! Volaré hacia un mundo distinto, sofisticado; hacia un ambiente de formas sugerentes, delicadas; de superficies brillantes, suaves... Donde nada me recuerde arcaicas situaciones familiares. 
 
Petra Acero (29/11/2012)
 
Espero que os guste el cambio de look del nuevo año.
Sin querer emular a ninguna mariposa presumida de estas tan desagradables y engreídas,... solo con intención de mudar el cascarón y estrenar escritorio. Besos, amigos perseverantes.


25 de septiembre de 2012

Mi ama da


El amor no es ciego, es beodo. Además, se sabe que amor sin padecer, no puede ser. Por amor de Dios, ¿a quién se le ocurrió lo del gordito alado esCupiendo flechas sin ton ni son? ¡Cupido es el culpable! Yo era feliz hasta que a mi dueña, a mi amada le dio por confundirme con el resto de los muebles de casa: todos le estorbábamos. Amargado, acurrucado en mi rincón, espiaba sus movimientos torpes, violentos, desafiantes,... deseando ser invisible (como cuando ella me llama, haciendo que no me ve, riendo y jugando como dos cachorros, mientras me acaricia, igual que los ciegos del parque). Si fuera invisible, saldría de mi escondite, sin miedo, y le mordería el tobillo… Pero sé que mañana, tal vez esta noche, me llamará con su voz sobria y será música para mi cola: la voz de mi ama da lo que ahora me quita. 

Petra Acero (25/09/2012)

5 de julio de 2012

Dragones, hadas y genios


—Abuelita… ¡Cuéntame por qué las hadas, los genios y los dragones vivieron juntos!
—Cuando comas.
—¡No me gusta la carne!
—Pues nunca serás grande y fuerte como tu abuelo.
—¡Vale!
—Luego, las otras tres…
—A que había muchos dragones, abuelita. Y a que el viento era malo.
—Sí, había muchos dragones en el valle. Las hadas vivían más arriba: en la nieve azulada, rozando las nubes. El viento las separaba de los genios. Solo se juntaban cuando él no soplaba; entonces celebraban grandes fiestas,… a las que no invitaban a los dragones.
—Porque eran muy grandes y les molestaban.
—Pero un día todo cambió como el viento. Aullando, desordenó la nieve, desmadejó los cirros y los cúmulos en que vivían los genios. ¡Huracanado, alborotó todo a su antojo! Solo los grandes dragones resistieron su enfado… Las hadas y los genios bajaron al valle en busca de ayuda.
—Y el abuelo cogió al viento por la cola y lo lanzó muy lejos. Por eso tengo alas, ¿verdad abuela?
—…Porque las hadas nos regalaron alas y los genios, el fuego.
—Cuando sea mayor lanzaré llamas como el abuelo.
—Antes tienes que comerte las tres vacas.
—No me gusta la carne.
—¡Grrrrrr…!
—Vale.

Amparo Martínez Alonso (14/06/2012)
Petra Acero (05/07/2012)




Hoy ha sido seleccionado este micro, junto al de Sara Lew, Mar Horno y Miguelángel Flores (triple alegría),  como GANADOR del mes de junio, en el II Certamen de Microrrelatos "Esta noche te cuento". El tema era "Cambió como el viento". 

15 de junio de 2012

Dragones, hadas y genios



Para este mes de junio, en Esta noche te cuento he participado con el relato "Dragones, hadas y genios", que espero os guste. Lo podéis leer aquí.

Petra Acero (15/06/2012)


30 de abril de 2012

A veces, el silencio es la peor mentira


Le entregué el vaso roto. Me miró a la cara: 
—¿Has sido tú? 
—No, mamá, habrá sido Nacho. 
Me salió sin pensar, por costumbre. Mi hermano Nacho tiene dos años. Él todavía no lo sabe, pero es mejor mentir que callar. Además, mamá se enfada menos cuando es Nacho el que rompe algo, lo tengo comprobado. Así que dije que había sido él. 
—Elena, sabes que no se debe echar la culpa de nuestros actos a otros. 
—¡Claro, mamá!... 
—Bueno, lo importante es que has venido a traer el vaso roto. Eso ha estado muy bien, Elena... 

26 de marzo de 2012

Midas, Cristina y Jorge


Cada vez me cuesta más apoyar la pata. ¡Me gusta que me acaricies, Cris!... Te reconocería con los ojos cerrados: hueles a ti, sabes dulce, a premio… Aunque hoy estás distinta. Tienes la voz rara: más vieja. Estás húmeda, salada. Parece que hayas estado escarbando la tierra. ¿O hay tormenta? En el garaje con olores a… “punto limpio” (no lo digo yo, no te enfades conmigo, es cosa de Jorge), me resulta más difícil prever la lluvia.

14 de marzo de 2012

Cristina, Jorge y Midas


Cada vez que se movía, iba a saltitos. Tendría que dar pena o risa, pero su rítmica cojera le confería un aire gotoso de dignidad. Cristina lo miró, se sentó sobre la tumbona, junto a las sillas de plástico apiladas en un rincón del garaje (lo usaban de trastero, almacén o punto limpio, como lo llamaba Jorge). El pastor alemán, a la "paticoja", sorteando cajas, leña, macetas, estanterías sin montar... siguió a su dueña.

18 de noviembre de 2011

PITI Y "PETA"


Nunca la volveré a ver. No pensé que se pudiera extrañar a un animal que, de haber entrado muerto en casa, nos lo habríamos comido escabechado, como tantas otras veces que mi padre volvía hecho un cristo del monte, alterando la estética reluciente de la cocina de mamá. Papá exponía sus trofeos de caza menor en periódicos del sábado, sobre el gres rústico, pisado de puntillas.
En dos partes de aceite por una de vinagre, la palidez de la carne escabechada contrastaba con el negro aceitoso de canicas de pimienta, cruel alegoría de perdigones que traían las presas a mi plato, durante prehistóricos domingos otoñales de veda abierta. Como mala hierba entre pureza y luto (no todo es blanco o negro) emergían con rabia indomable (antes quebrarse que doblarse) enormes hojas verdes, impregnando de olor a laurel el escabechado gelatinoso: “¡Lo comes o no hay postre!”.


26 de octubre de 2011

Cambio generacional



—¡Quieto, Tap! —Con el cigarro en una mano y las llaves de casa enganchadas a la correa del perro, en la otra, no podía colocarme la chancla que acababa de perder.
Pasear al fresco de la noche soriana me relajaba.

 —Menudo lío tienes montao, chaval. Anda que te sujeto al chucho. 
 —No, gracias señor Antonio, lo tengo todo controlado. 
—¡Claro, faltaría más, pues buenos sois los jóvenes de ahora...! ¡Trae que te ayude, hombre!

Arrebatándome la correa, me dejó sin perro y sin llaves: Tap aprovechó el cambio de manos para dar un último tirón y salir corriendo tras el gato que presumía, como experimentado acróbata, sobre la barandilla del puente.


(Petra Acero, 26/10/2011)

25 de octubre de 2011

Como Dios


No me mires así, yo no tengo la culpa. 
Por mucho que estires la mano, 
no voy a darte nada: está prohibido. 
¿Qué consigues manteniendo esa postura? 
Hacerte daño, y ponerme nervioso.
Aunque a ti te lo parezca, no soy ningún dios. 
Cambia esa cara de pena, 
haces que me sienta inútil e impotente. 

¡Cómo me deprime venir al zoo! 



 
(Petra Acero.25/10/2011)